La conectividad ha dejado de ser una característica exclusiva de los dispositivos electrónicos para convertirse también en una realidad dentro de la climatización doméstica. Según el estudio "Una radiografía de la climatización en los hogares españoles", elaborado por Bosch Home Comfort, más de la mitad de los hogares españoles ya dispone de equipos de climatización con funcionalidades conectadas. Sin embargo, esta transformación tecnológica todavía no se traduce en un aprovechamiento pleno de sus posibilidades.
De hecho, el informe pone de manifiesto que únicamente uno de cada tres usuarios controla su sistema de climatización a través de una aplicación móvil, una cifra que evidencia la distancia existente entre disponer de tecnología inteligente y utilizarla de forma habitual para mejorar el confort y optimizar el consumo energético.
La tecnología está presente, pero aún falta conocimiento
El estudio refleja que la conectividad continúa siendo un ámbito con un importante margen de desarrollo. Entre los usuarios que ya cuentan con equipos inteligentes, el principal uso se centra en aprender a programarlos, lo que pone de relieve que la curva de aprendizaje sigue siendo uno de los principales retos para aprovechar todo su potencial.
Al mismo tiempo, el interés por estas soluciones continúa creciendo. Entre quienes todavía no disponen de equipos conectados, ocho de cada diez afirman que les gustaría incorporarlos en el futuro, un dato que confirma la buena percepción de estas tecnologías y el potencial de crecimiento del mercado.

El desconocimiento sigue frenando la adopción
A pesar de este interés, persisten diversas barreras que ralentizan la implantación del control inteligente en los hogares españoles.
La principal está relacionada con el conocimiento: el 40% de los consumidores reconoce no saber cómo funcionan estas tecnologías. A ello se suman las dudas sobre su capacidad para generar un ahorro energético real (30%), la percepción de que no son necesarias (37%) o la preferencia por soluciones tradicionales (33%).
Además, otros factores como el posible sobrecoste de estos equipos (32,6%) o las preocupaciones relacionadas con la privacidad (25,8%) continúan influyendo en la decisión de compra.
El control inteligente, una oportunidad para mejorar la eficiencia
La climatización inteligente permite ir más allá del simple encendido y apagado de los equipos. Funcionalidades como la programación horaria, el control remoto desde el móvil o la adaptación del funcionamiento a los hábitos del usuario contribuyen a optimizar el consumo energético sin renunciar al confort.
Esta capacidad resulta especialmente relevante teniendo en cuenta que el propio estudio evidencia que muchos consumidores mantienen hábitos poco eficientes. Aunque el 90% afirma controlar su gasto energético y siete de cada diez aseguran haber adoptado medidas para reducir el consumo, el uso de los equipos continúa siendo, en gran medida, reactivo y condicionado por la necesidad inmediata.
En este contexto, el control inteligente se presenta como una herramienta capaz de ayudar a los usuarios a gestionar de forma más eficiente la climatización del hogar, facilitando un uso más racional de los equipos y mejorando la experiencia de uso.
"La digitalización ya está llegando a los hogares españoles, pero el verdadero reto es conseguir que los usuarios aprovechen todo el potencial que ofrecen las soluciones conectadas. La tecnología puede contribuir a mejorar tanto el confort como la eficiencia energética, siempre que vaya acompañada de información y herramientas sencillas que faciliten su utilización", explica Vicente Gallardo, de Bosch Home Comfort.
Con este estudio, Bosch Home Comfort pone de manifiesto que el futuro de la climatización no pasa únicamente por desarrollar equipos cada vez más eficientes, sino también por acercar la tecnología al consumidor y facilitar una experiencia de uso intuitiva que permita aprovechar todas las ventajas de la conectividad.
El desconocimiento sobre su funcionamiento, las dudas sobre el ahorro energético y la percepción de que no son necesarias siguen siendo las principales barreras para su adopción