Durante una ola de calor, la temperatura puede variar considerablemente entre las distintas estancias de una misma vivienda, con diferencias de hasta 4 grados. La orientación de las ventanas, la incidencia solar, el aislamiento, la ventilación o el uso de electrodomésticos influyen directamente en la temperatura real de cada espacio.
Así, aunque el salón se mantenga dentro de un rango de confort gracias al aire acondicionado, otras zonas como los dormitorios, la cocina o el despacho pueden permanecer durante horas por encima de los 27 ºC o 28 ºC si no se actúa sobre factores como la radiación solar, la ventilación, la humedad o las fuentes internas de calor. Además, una humedad elevada y una circulación insuficiente del aire pueden intensificar aún más la sensación de bochorno.
Por este motivo, los expertos en climatización de Haier analizan las cinco zonas de la vivienda que requieren una atención especial durante el verano y ofrecen recomendaciones para mejorar el confort y utilizar la climatización de forma más eficiente.
5 ESTANCIAS A LAS QUE PRESTAR ESPECIAL ATENCIÓN DURANTE EL VERANO
1. El dormitorio: una estancia que acumula calor durante el día
El dormitorio es una de las zonas más sensibles durante los episodios de calor intenso. A lo largo del día, paredes, techos, suelos, mobiliario y colchones pueden acumular calor y cederlo lentamente al ambiente durante la noche.
Por este motivo, aunque la temperatura exterior comience a bajar, la habitación puede seguir resultando incómoda a la hora de dormir, especialmente si ha recibido radiación solar directa o no se ha protegido correctamente durante las horas centrales del día.
Para reducir el sobrecalentamiento, conviene mantener persianas, toldos o cortinas cerrados durante las horas de mayor radiación y ventilar únicamente cuando la temperatura exterior sea inferior a la interior. También resulta recomendable programar el equipo de climatización para que la habitación alcance gradualmente una temperatura confortable antes de acostarse, evitando seleccionar una temperatura excesivamente baja.

2. La cocina: un espacio que también genera calor
A diferencia de otras estancias, la cocina no solo recibe calor del exterior, sino que también lo genera. El horno, la placa de cocción, el lavavajillas, el frigorífico y otros pequeños electrodomésticos aumentan la carga térmica del espacio, especialmente cuando se utilizan durante las horas más calurosas del día.
Para limitar esta acumulación, es aconsejable evitar el uso prolongado del horno o de la placa durante las horas centrales, priorizar preparaciones frías o rápidas y utilizar la campana extractora mientras se cocina.
La ventilación debe realizarse preferiblemente cuando la temperatura exterior sea más baja. Cuando la distribución de la vivienda lo permita, también puede mantenerse la cocina temporalmente separada de las zonas climatizadas para evitar que el calor se propague al resto de la casa.
3. El baño: cuando la humedad aumenta la sensación de bochorno
El baño no siempre registra la temperatura más elevada de la vivienda, pero la humedad generada durante la ducha puede intensificar considerablemente la sensación de calor.
En baños sin ventanas o con una ventilación insuficiente, el vapor permanece durante más tiempo en el ambiente y dificulta la evaporación del sudor, provocando una sensación de calor húmedo y pegajoso.
Para controlar la humedad, es recomendable realizar duchas algo más breves y con agua menos caliente, activar el extractor o abrir la ventana durante y después de cada uso y mantener la ventilación en funcionamiento durante unos minutos.
Siempre que sea posible, la humedad debe extraerse directamente al exterior antes de abrir la puerta al resto de la vivienda.
4. El despacho: equipos electrónicos y ocupación continuada
Los ordenadores, pantallas, cargadores, sistemas de iluminación y otros dispositivos electrónicos generan calor mientras están en funcionamiento. A ello se suma la presencia continuada de personas, especialmente en despachos pequeños o con poca ventilación.
Para mantener una temperatura más confortable, conviene apagar los equipos que no se estén utilizando, evitar la entrada directa de radiación solar sobre la zona de trabajo y favorecer la circulación del aire.
El uso de un ventilador puede mejorar la sensación de confort sin necesidad de reducir la temperatura seleccionada en el equipo de climatización. También es aconsejable programar el funcionamiento del sistema durante los periodos de mayor ocupación, sin esperar a que la estancia esté completamente sobrecalentada.

5. El salón: una zona confortable que puede ofrecer una percepción engañosa
El salón suele ser una de las primeras estancias en alcanzar una temperatura confortable, ya que es habitual que el equipo principal de aire acondicionado esté instalado en esta zona y que el flujo de aire llegue de forma más directa.
Sin embargo, que el salón se encuentre a una temperatura adecuada no significa necesariamente que el resto de la vivienda esté correctamente climatizado.
Para mejorar el funcionamiento del equipo, es importante comprobar que no existan muebles, cortinas u otros obstáculos que bloqueen la salida del aire. Cuando el sistema y la distribución de la vivienda lo permitan, mantener abiertas determinadas puertas puede favorecer cierta circulación hacia otras estancias.
No obstante, una única unidad no siempre garantiza una climatización homogénea de toda la vivienda. En estos casos, puede ser necesario valorar soluciones adaptadas a cada espacio, como sistemas multisplit, equipos por conductos o soluciones de control por zonas.
“Antes de reducir la temperatura seleccionada en el equipo, conviene comprobar qué estancias reciben más radiación solar, dónde se generan cargas internas de calor y si el sistema instalado permite una distribución adecuada del aire. El termostato refleja la temperatura de la zona en la que está situado, pero no necesariamente la de toda la vivienda”, explica Luis Miguel Martínez, Product Manager de Haier HVAC.
Comprender cómo se distribuye el calor dentro de la vivienda permite anticiparse al sobrecalentamiento, reducir las ganancias térmicas y utilizar la climatización de forma más eficiente. Durante el verano, el objetivo no consiste en enfriar en exceso una única estancia, sino en alcanzar un nivel de confort equilibrado en el conjunto de la vivienda.
La orientación, la protección solar, el aislamiento y las fuentes internas de calor pueden provocar diferencias de hasta 4 grados entre las distintas estancias de una misma vivienda