Cada año, cuando llega el invierno se encienden los sistemas de calefacción de millones de viviendas en nuestro país. Todo el mundo espera que su instalación de calefacción funcione y le proporcione el confort térmico que necesita.
El autoconsumo solar fotovoltaico se ha consolidado como una de las medidas clave de sostenibilidad de la industria; sin embargo, un 20% de la capacidad de producción fotovoltaica se pierde por la imposibilidad de acumular la energía o de verterla en la red. Por su parte las instalaciones de refrigeración son grandes consumidoras de energía eléctrica y su hibridación con energía solar fotovoltaica presenta interesantes posibilidades de acumulación de energía en forma de frío.
El cambio climático, la crisis energética y la necesidad de optimizar la eficiencia energética de los edificios plantean importantes desafíos para las instalaciones y hogares con piscinas, centros de spa y clubs deportivos
La situación actual de sequía en Cataluña, donde según la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) en su aplicación: “portal de la sequera”, a fecha de redacción de este artículo, señala que las reservas de agua en las cuencas internas del territorio, se encuentran en el 14,59%
¿Se puede o se debe conseguir el “confort” en un edificio industrial o de tipo ganadero o agrícola? ¿Qué es lo que realmente se exige para este tipo de edificios?

