La Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME) celebró ayer, miércoles 20 de mayo, su 48º Asamblea General en la sede de Foment del Treball, la primera 100% presencial tras la pandemia. Presidida por Luis Lopezbarrena, Presidente de AFME; y acompañado por Hugo Geiger, Vicepresidente de AFME y Presidente de la División de Comercio Exterior; Óscar Querol, Director General de AFME; Fernando Vázquez, Presidente de la Comisión de Mercado; César Núñez-Barranco, Tesorero de AFME y Alex Burgalés, Secretario General y Director Comercial, los profesionales han presentado su análisis del sector, identificando los principales retos y oportunidades para el colectivo de los fabricantes y el sector en general.
Durante la jornada, que contó con 41 empresas presentes y otras 7 representadas, la asociación destacó el papel clave de la electrificación en la aceleración de la transición energética, así como la necesidad de reforzar la competitividad industrial en un contexto internacional cada vez más complejo. Otros aspectos también relevantes para el sector durante el 2025 fueron la captación de nuevo talento, el absentismo laboral y la morosidad. A estos aspectos, cabe sumar en 2026 los precios al alza en materias primas y el petróleo.
La Asamblea General culminó con una ponencia del Sr. Francesc Xavier Mena, Catedrático de Economía de la Universitat Ramón Llull, profesor de Esade y ex-Consejero de Empresa y Ocupación de la Generalitat de Cataluña
La sesión arrancó con la intervención del presidente de AFME, Luis Lópezbarrena, quién apuntó: “La transición energética no puede entenderse sin electrificación, digitalización e industria. Llevamos más de 100 años siendo protagonistas del desarrollo industrial y hoy seguimos siendo una pieza clave para hacer posible la movilidad eléctrica, la automatización y las nuevas infraestructuras tecnológicas.”

Un sector en crecimiento pese al entorno de incertidumbre
A lo largo de la jornada, AFME subrayó que el 2025 fue un ejercicio positivo para el sector, pues experimentó un crecimiento del 3,4% y se espera un crecimiento aún mayor para el presente ejercicio, de alrededor del 4%.
Las exportaciones crecieron cerca del 13% respecto al 2024 pese a la guerra arancelaria internacional y las tensiones comerciales. No obstante, AFME advirtió que, aunque para el 2026 se espera un crecimiento del 6,8% de sus exportaciones, estamos en un entorno muy complejo y las tensiones geopolíticas podrían complicar la evolución de las ventas en mercados internacionales. Adicionalmente, mostró su preocupación por la creciente competencia de productos asiáticos y la necesidad de garantizar condiciones de competencia equilibradas.
Materias primas, energía y competitividad: los grandes desafíos del sector
Entre las principales preocupaciones expuestas durante la Asamblea destaca el incremento sostenido de los precios de las materias primas y el petróleo, una tendencia que ya afecta a la industria desde hace meses y que continúa impactando de forma considerable en los costes de producción.
Asimismo, AFME también alertó de otros retos estructurales como la creciente presión fiscal; el aumento de los plazos de pago, que han crecido tanto en el sector público como en el privado, el absentismo laboral y las dificultades para captar talento cualificado.

Tres megatendencias de transformación: electrificación, IA y transición energética
Durante la Asamblea, el equipo directivo destacó tres megatendencias que transformarán el sector energético e industrial en los próximos años.
La creciente democratización de la energía y el avance de la electrificación es una de las principales tendencias que dictaminarán el futuro del sector a pesar de la complejidad técnica que supone adaptar el sistema ante el esperado aumento de la demanda. Entre 2023 y 2040 se prevé un crecimiento del 61% en la demanda energética mundial, impulsado principalmente por la digitalización, la IA, la electrificación y el desarrollo de nuevas infraestructuras tecnológicas.
En este contexto, España se ha consolidado como uno de los países líderes en energías renovables, alcanzando una cuota del 56,6%, muy por encima de la media europea. No obstante, el país sigue enfrentándose a importantes retos en materia de electrificación. La movilidad eléctrica, por ejemplo, apenas representa el 2%, una cifra todavía muy alejada del objetivo del 20% fijado para 2030. A ello se suma que el nivel general de electrificación se sitúa en el 31%, aunque la electrificación de los edificios todavía presenta un amplio margen de mejora.
Paralelamente, durante el evento también se puso especial énfasis en el impacto de la IA y la digitalización sobre el modelo energético y productivo actual. Desde 2020, la IA ha captado cerca de 2.000 millones de euros en inversiones en España y se prevé que la demanda de centros de datos en el país se multiplique por cinco.
AFME destacó también que la nueva “era de la inteligencia” requerirá una capacidad energética y computacional muy superior, lo que obligará a acelerar las inversiones en infraestructuras, redes y acceso a energía.
La asociación remarcó además que la digitalización transformará tanto los sistemas productivos como la forma de consumir y gestionar los datos, impulsando nuevos servicios y modelos de negocio más eficientes.

España, un “oasis” económico en Europa
Por la parte macroeconómica, se destacó el buen comportamiento de la economía española frente al resto de Europa.
En este sentido, España creció un 2,9% en 2025 frente al 1,2% europeo, aspecto que fue impulsado principalmente por la demanda interna y la incorporación de mano de obra extranjera. Para el año 2026, se prevé un crecimiento económico del 2,1%.
Tras repasar los principales destinos de las exportaciones del sector y su evolución en los últimos años, AFME valoró positivamente los nuevos acuerdos comerciales impulsados por la UE y defendió que el presente es eléctrico y el futuro lo será aún más.
El nuevo escenario geopolítico mundial, de la mano del Sr. Mena
La Asamblea concluyó con una ponencia del economista Francesc Xavier Mena, que puso el foco en el contexto internacional actual. El catedrático alertó sobre un escenario global marcado por la volatilidad, la rivalidad entre Estados Unidos y China, y el avance hacia un mundo cada vez más fragmentado y desglobalizado.
Entre los principales riesgos señalados durante su intervención, el economista apuntó a la presión sobre las rutas comerciales y las cadenas logísticas, el incremento del precio del petróleo, el gas y otras materias primas, la creciente dependencia estratégica de China en materiales críticos para la transición energética, el riesgo de inflación derivado de futuras tensiones energéticas y la creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.
El futuro será “más eléctrico que nunca”
La Asamblea concluyó con un mensaje de optimismo prudente por parte de la dirección de AFME, que calificó 2025 como un año positivo y reafirmó el compromiso del sector con la innovación, la electrificación y la transformación energética.
“La industria eléctrica será protagonista de la inversión de futuro”, defendió Luis Lópezbarrema, quien insistió en que el crecimiento sostenible de Europa dependerá de garantizar el acceso a la energía, el apoyo a la industria, la digitalización y la capacidad tecnológica.
La Asamblea concluyó con un homenaje a Alfonso Montañés, en reconocimiento a su trayectoria y contribución al desarrollo de la industria eléctrica española. Un reconocimiento que simboliza también el compromiso, la innovación y la capacidad de adaptación que le han definido durante su trayectoria profesional al frente de IDE.


El sector prevé crecer un 4% en 2026 a pesar de la amenaza que representa sobre la economía mundial el conflicto en Oriente Medio